“Es probable que las personas separadas de su cuerpo, sentidos y ambiente físico se sientan alienadas y desorientadas”. Esto lo dice Nohan Harari en su libro 21 lecciones del siglo XXI (2018) .
Conexión, con-tacto y Saberes propios

Estos términos, alienadas y desorientadas, podría ser las observaciones más sensatas que evalúan nuestra posición en este sistema de vida que llamamos tierra. Y, si me lo permiten, estamos también, desconectados. Sí, las condiciones de vida contemporánea han soslayando la poderosa experiencia del contacto, enfatizo con-tacto. Y ¿Qué significa el Con-tacto? Vivir la vida a través del tacto. Así, esta experiencia fundamental humana, el tacto, dirige la mirada y la acción a una ética del cuidado o de la caricia. Esta experiencia de tacto apunta a la cordialidad y al respeto, apunta al encuentro más original del nosotros.
La unidad de cuerpo, sentidos, ambientes físicos y lugares espirituales serán las frecuencias con la que se podrá tocar, acariciar y asirnos o tomarnos. De modo que, el tacto no sólo como sentido común abre la puerta a cualquier representación mental, sino que los circuitos mentales que elaboran los círculos humanos, serán la manera de dirigir el toque hacia sí mismos, hacia el otro y hacia los otros. El Con (representaciones mentales de cualquier civilización) –tacto (experiencia de caricia, toque, y asimiento o aprehensión) despeja el camino a la conexión, la armonía y la unidad.
La población humana contemporánea vive una alta experiencia virtual, mediante el desarrollo tecnológico, toca ambientes artificiales. Sí, todo eso, mediante un clik. Y es muy probable que lo natural sea un deleite que no se puede vivir con solo hacer un clik, sino que tienes que pagar para visitar. En este sentido, presento la tensión que se vive contemporáneamente entre lo artificial y lo natural. El distanciamiento del encuentro, el con-tacto y el deleite de la experiencia física están subvirtiendo y desplazando el sentido de casa, de hogar, de ese lugar que nos humaniza: la conexión íntima con la casa.
Al respecto nos dice Zizek (2011)
“Del mismo modo, el proceso de transición que se está desarrollando hoy día nos permite darnos cuenta de lo que vamos perdiendo y lo que estamos ganando; pero esa conciencia desaparecerá en cuanto abracemos plenamente las nuevas tecnologías y al usarlas, nos sintamos como en casa.” (Zizek, 2011, pág. 145)
Pero de ¿de qué casa estamos hablando aquí? De la casa de la vida de la tierra. Del principio gestor de especies, de organismos, de energía, de materia, de existencia y de sentido. La conexión con la Vida de la tierra está siendo inevitablemente subvertida por la experiencia virtual o cibergráfica. Nuestras conexiones ocurren a través de un código binario análogo, por algoritmos que leen tu sensibilidad y alimenta tu deseo, desprendiéndonos de la conexión con la casa, esto es: con la Vida de la Tierra.
Ante esta penosa situación, La Corporación Tepiapa le apuesta a la construcción o reconstrucción de sentidos de vida, mediante el diálogo con los saberes de los pueblos orginarios. En este momento la conexión a la casa ha sido con las formas de vida y el pensamiento wayuu.

El producto que deseamos compartir con ustedes es la reproducción de un vídeo que hemos llamado: Cimientos de la generación wayuu. Mito de la comunidad ancestral wayuu y sentido propio en su “orden social”. El encuentro que tiene la Corporación Tepiapa con esta comunidad nos obliga a cuidar, a acariciar, a conservar su memoria y su representación mental que les brinda identidad. El video será reproducido en wayuunnaiki con subtítulos en español. Para que usuarios de la internet wayuu tengan la posibilidad de encontrar contenidos en su propia lengua y que la ventana abierta a la experiencia virtual no los subsuma, los homologue o los uniforme a las prácticas líquidas de occidente de las que habla Zitmun Bauman (2000)
El compromiso, entonces, de producción de este contenido cultural, por medio de la protección de EPCC y Adveniat, abrimos una ventana de protección cultural, de opción identitaria, de construcción inter-cultural y, nos permite pensar lo no pensado, de cuidar con caricia y de resistir con determinación.
La Vida de la Tierra ha ofrecido diversos pueblos, diversos saberes y diversas maneras de habitar la misma tierra. Ustedes, que hoy nos acompañan comunidades que han vivido en su casa que denominamos departamento de La Guajira y ustedes espectadores que nos siguen por la trasmisión web, les invito a que nos encontremos, nos conectemos con estos saberes que son diversos y que nos une en un mismo territorio, en una misma casa: La Tierra.
La unidad en la Diversidad no puede ser un mero discurso, ni mucho menos una estrategia tendenciosa que permita la llegada de las fauces de la economía. La unidad en la diversidad ha de ser un camino, un método inteligente para actualizar las comprensiones occidentales de ciudadanía, paz, democracia, sociedad, vida etc. En Tepiapa nos juntamos para hacer camino, para cuidar y construir. Eso es Tepiapa, casa, hogar, amigos es tacto, es contacto.
Ponencia inaugural por José Edgar Alarcón Manrique
Director General Corporación Tepiapa
Programación – Evento

Bienvenida – e inauguración
Por medio de la ponencia “Conexión-con-tacto y Saberes propios” del director general de la Corporación Tepiapa, introduce la iniciación al evento, en la que se comparte el producto “generación Wayuu”, un producto videográfico en la que se ofrece un contenido en Wayuunaiki para espectadores wayuu y, con subtítulos en español. En suma, la idea de la ponencia, se concibe el modo de conexión con los saberes de los pueblos originarios indicándonos el modo de habitar en la tierra por medio del cuidado y de una conexión que nos humanice, esto es: el contacto. sostenible (ODS) propuestos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): uno: Fin de la Pobreza y dos: Hambre Cero.

Rito de armonización
Las comunidades y organizaciones invitadas, en un breve momento, comparten algunas prácticas espirituales que permitan el conocimiento de cada pueblo. La experiencia armoniosa del pueblo Wiwa permitió una reconciliación de sí mismos, mediante la interacción simbólica de la desembocadura del río Rancherías. Por otra parte, la comunidad Wayuu, a través del toque de la kaasha (tambor) armonizan el lugar para prestar total atención y conseguir exitosamente los acuerdos que se requieren para el evento. La comunidad Afro por medio de un himno y un estribillo vallenatero hacen su aporte armonioso.

DOFA
El instrumento empleado para inducir al manifiesto es la metodología DOFA. Por medio de cuatro preguntas, cada comunidad y participante evaluó sus acciones en torno a la cultura, la ciudadanía y la democracia. Las preguntas fueron:
- ¿Cómo se vive la cultura en territorio?
- ¿La multiculturalidad ha sido una dimensión que les ayuda a resolver sus necesidades cotidianas (salud, educación, vivienda)
- ¿Cómo ha contribuido la diversidad cultural del territorio en la construcción de paz?
- ¿Qué se necesita para que a través de la multiculturalidad se fortalezca la convivencia en sus territorios?
Las debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas son categorías que se aplicaron cada pueblo originario, a través de las preguntas anteriormente expuestas. Esta metodología resulta importante porque se permite estimar y ver las prácticas y modos de recepción de la vida de estos pueblos en torno a las categorías de cultura, multiculturalidad, ciudadanía y democracia, en resumidas cuentas, el DOFA es una herramienta que abrió la puerta para el diálogo y la evaluación de sí mismos como pueblo y como ciudadanos en la nación colombiana. Así mismo, las comunidades pueden visibilizar todo lo que corresponde en esta matriz, en concordancia a su territorio y pueblo en general. Este ejercicio es realmente valioso ya que, por medio de este, se genera una discusión profunda y reflexiva que permite reconocer toda la riqueza ancestral que los representa y la cual deben fortalecer como pueblos originarios; sin embargo, también converge en el debate, todas aquellas acciones internas (acciones que ellos identifican y no pueden satisfacerlas) y externas (intervenciones ajenas a sus necesidades) que no les permite apropiarse y debilitan paso a paso sus saberes.

Conversatorio
Por medio de la representatividad del pueblo Kankuamo: Saray Gutiérrez; Wiwa: Inocencio Coronado; Wayuu: Guillermo Ojeda; Afro: Tomás Rodríguez; y Ana Carolina Mendoza.
Por medio de la Pregunta: ¿Qué desafíos trae la Interculturalidad? Se abre el debate y se extrae lo siguiente:
Al hablar de desafíos, se habla de propuestas que van encaminadas a la búsqueda del diálogo, pero también a realizar preguntas como ¿por qué las desigualdades se imponen en nombre de la interculturalidad? Más que un desafío debe ser una propuesta que inicie desde una perspectiva, como integrantes de los pueblos originarios, también como líderes que permitan el esparcimiento de un pensamiento diverso y fortalecido. Una enseñanza de ello es reconocerse como pueblos diversos que promueven un saber ancestral.
Dentro de este diálogo, es importante recalcar, de qué manera los pueblos originarios se perciben ante el mundo occidental, para ello; se ponen en manifiesto 5 ejes que fortalecen las comunidades donde (lengua materna, espiritualidad, organización social, territorio ancestral y economía tradicional).
Los procesos que se han desenvuelto en los territorios son, probablemente una uniformidad de la diversidad. Esto significa que se determina una cultura en la sociedad, en el que se enfatizan un modo de ser, hacer, pensar, actuar (saberes, acciones, tradiciones). Hablar de multiculturalidad desde el territorio, y desde las comunidades originarias es encontrarnos a través de las inmensas coincidencias y amplias diversidades que nos constituyen como sociedad.
En Colombia, hay un mestizaje contundente, pero cada individuo, deberá reconocerse a sí mismo como mejor desee identificarse y fortalecer en el/ella, una autonomía sólida y constante. Debido al mestizaje, se enriquecen los ritos ancestrales y se reconocen diversos conceptos y saberes que aportan mayormente a la multiculturalidad. Este enfoque, conversa de manera clara con la solidaridad, ya que posibilita visibilizar a todas las comunidades que, de alguna u otra manera, son catalogadas como minorías.
En efecto, cuando se habla de desafíos, se habla de retos y propuestas, que son encaminadas, a lo largo de una búsqueda de diálogo, y de un cuestionamiento previo. Para los pueblos originarios de La Guajira, es importante encontrarnos en torno a la palabra o por medio de narrativas que conecten la realidad de cada pueblo ante sus situaciones sociales, culturales, educativas, económicas, políticas y hasta espirituales. Estos encuentros y estas oportunidades de narrarse, constituyen un evento solidario y legitimo para su conservación. Narrarnos desde las coyunturas y sus tradiciones fundan el evento próximo de encuentro y de reconocimiento. Un ejemplo es el pueblo karkuamo que se identifican con conceptos de desigualdad y desplazamiento, para encontrar su realidad o su sabiduría ancestral y, posteriormente la institucionalidad que dirijan acciones para preservar su existencia y continuidad en el tiempo. De ahí que, los diferentes entes gubernamentales y sociales, han de coincidir en la dirección de preservar, mitigar y compensar dichos liderazgos y empoderamientos para ser escuchados.
Por último, se hace necesario destacar en la discusión, la sórdida tendencia del estigma a las formas de vida originaria. Esto quiere decir que, el proceso uniformador y “civilizado” del paradigma occidental eleva el sufrimiento de cada pueblo, agudizando aún más las brechas sociales, económicas y culturales. Por lo que, el modo de vida que muchas veces se comparte, junto a las mentalidades y subjetividades son tan válidas como la misma validez de la vida de la Tierra
MANIFIESTO DE INTENCIONES
Riohacha, noviembre 10 de 2021.
Propósito del manifiesto: instar a los pueblos participantes en este taller de la EPCC a cultivar valores y acciones que, en el marco de la interculturalidad, posibiliten la vida digna de sus pobladores.
Nosotros, los participantes del presente manifiesto, elaborado en el marco del proceso formativo de la Escuela de Paz y Convivencia Ciudadana del Cinep/PPP, en el eje guajiro de la frontera colombo-venezolana, y en trabajo colaborativo con la Fundación Tepiapa, deseamos expresar:
- Falta de cuestionamiento a la desigualdad social, económica y policita como pueblos.
- Falta de participación de las mujeres en los espacios de decisión política de gobierno propio y justicia propia.
- Falta de Espacios de armonización y sanación para las cicatrices dejadas por el conflicto armado y las violencias comunitarias.
- Pérdida paulatina del territorio por el crecimiento de zonas urbanas.
- División política del territorio desde el concepto occidental.
- Los mestizos no tenemos una identidad propia porque adoptamos un poco de cada cultura.
- Deterioro de la espiritualidad del pueblo Wayuu.
- Instrumentalización de políticas públicas que estigmatizan la cultura.
- Evangelización masiva del pueblo Wayuu.
- Trastorno socio- cultural del pueblo Wayyu por las fragmentaciones de los grupos de familias de linaje clanil.
- Abandono de l los valores, prácticas y principios de vida ancestral, conocimientos tradicionales, prácticas pedagógicas, comunicativas del gobierno y la justicia propia.
- Dispersión territorios y debilidad organizativa de los pueblos afro.
- Abandono de la vida propia.
- Abandono de la medicina tradicional y del sistema de salud propio.
- Aceptación y apropiación de políticas públicas educativas inapropiada y descontextualizada.
- Disputas de poder y de participación ante las instancias del gobierno propio.
- Aceptación de explotación minera de proyectos ecoturísticos y folclorización de la cultura y la venta del territorio.
- Militarización del territorio Wayuu
- Utilización del territorio Wayuu como corredor para el narcotráfico.
- La migración de los Wayuu venezolanos a territorio colombiano sin contar con documentación.
- Control político del territorio Wayuu entre los gobiernos de Colombia y Venezuela
- Influencia de corrientes ideologías que van en contra de la cultura
- El mestizaje a veces promueve ve la discriminación y la xenofobia contra los pueblos minoritarios.
- Reconocimiento intrarregional de los hermanos afro.
- La multiculturalidad del mestizo permite la interculturalidad.
- El dialogo entre grupos diversos permite la construcción de la paz y la convivencia.
Reconocemos como oportunidades y fortalezas en nuestros pueblos:
- La disponibilidad y acompañamiento de las autoridades espirituales para la formación de las nuevas generaciones.
- La permanencia de hablantes de la legua propia tanto a nivel espiritual como docentes de primaria y bachillerato.
- Para el pueblo Kankuamo el interés de recuperar la lengua KaKachukwa
- Legislaciòn especial afro colombiana
- Capítulo especial que tienen los afros en el proceso de paz.
- Unidad cultural étnica en el departamento.
- Continuo reconocimiento de consejos comunitarios afros.
- A los mestizos se les ha permitido avanzar mas no resolver las necesidades cotidianas porque saben cómo relacionarse con todos los grupos.
- El lenguaje mestizo puede ser neutral.
- Reconocimiento del sistema propio de justicia.
- Las cinco manifestaciones del pueblo Wayuu: lengua, territorio, espiritualidad, organización social, economía propia y la capacidad de interactuar con otras culturas.
- Utilización del liderazgo afro dentro de los procesos de desarrollo multicultural del territorio.
- Empoderamiento de las nuevas generaciones afro.
- Conservación de los sabedores de las practicas ancestrales.
Frente a lo expuesto anteriormente, nos comprometemos a:
- A formular un proyecto educativo con base en resaltar las culturas que existen en la región para visibilizar a multiculturalidad.
- A realizar encuentros vivenciales entre los diferentes grupos culturales del territorio.
- Realizar foros para adultos sobre la multiculturalidad y la importancia de la interculturalidad.
- A mantener nuestra identidad y reapropiarnos de nuestros elementos culturales
- Nos comprometemos como pueblo afrocolombiano a crear unidad entre las diferentes culturas presentes en el departamento de La Guajira, para el fortalecimiento de nuestro sistema organizativo en pro de la defensa de nuestro territorio.
- Como pueblo indígena Wiwa nuestro compromiso es trabajar de la mano con la justicia occidental.

