Mujer Wayuu en las comunidades

«Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición»
La Declaración Universal de Derechos Humanos

El tejido de las mujeres Wayuu en las comunidades

La Corporación Tepiapa asume como pilar de acción que “toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”,  según el artículo 2 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos, y así mismo, reafirma que el respeto a la dignidad humana trasciende las construcciones culturales, políticas, económicas y sociales reproducidas históricamente por el patriarcado, neoliberalismo, colonialismo y cualquier otro sistema que deslegitime la condición humana. Por eso, se rechaza cualquier acción que sitúe en condición de inferioridad a las mujeres basándose en su misma naturaleza de mujer, o en su etnia, religión, orientación sexual, condición económica, idioma, nacionalidad, etc.

Se exalta el rol fundamental de las mujeres en la sociedad y en particular, el rol de las mujeres en la comunidad ancestral wayuu; allí como lideresas, conservan, comparten y crean conocimiento, garantizan la continuidad de la vida, son las protectoras de su cultura, usos y costumbres. La mujer en la cultura wayuu forja un papel muy importante, las deidades femeninas simbolizan constancia, tenacidad y autoridad; su representación narrativa, ontología e incidencia en el devenir de la causalidad, cristalizan su trascendencia dentro de la organización de los clanes, aquellos unidos por un fuerte vínculo que yace en lazos de sangre. La fuerza de la mujer se refleja en Mma, madre tierra, mujer reflexiva que en todo momento busca el bien de los suyos; en Palaa, el ancho y vasto mar, mujer orgullosa y de voz potente; y en Puloüi, (esposa de Juyá señor de las lluvias) de feminidad impetuosa, quien mantiene el equilibrio de la naturaleza. A la mujer wayuu se le reconoce como centro de los e´irüku (clanes), tejedora de la vida en comunidad, soñadora de bienestar, centro espiritual, sanadora y reproductora de vida.

En este orden de ideas, la Corporación Tepiapa en su trabajo de campo y constante intercambio de saberes con las comunidades, ha podido apreciar la fortaleza, liderazgo, pasión, decisión y la esencia visionaria de las mujeres wayuu como forjadoras de comunidad, por ende, indignan las palabras descontextualizadas y misóginas, expresadas por personas desde el desconocimiento e irrespeto, aquellas que siguen perpetuando los constructos sociales violentos y segregacionistas. Invitamos a la sociedad colombiana e internacional a que conozcan las comunidades ancestrales desde su cosmovisión, y no desde las ideas homogeneizadoras, consumistas y coercitivas propias de las sociedades occidentales. En virtud de ello, instamos al conocimiento y así al profundo respeto de la diversidad cultural y de las mujeres en todos los escenarios de la vida, toda vez que esto nos permitirá construir sociedades y comunidades más conscientes, justas, libres que sean y coexistan en paz.

Jierü – mma

Mi hermana Mariietsa ha salido del encierro.
Ya es mujer;
pronto albergará el mundo en sus adentros.
Sonreímos:
ya sabe cómo la tierra acoge a las aguas de Aquel que Llueve.

En las hondonadas maternas de la piel | Vito Apüshana

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